Riesgos de no amamantar: ecológicos, económicos y de salud


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La leche materna se adapta específicamente a las necesidades nutricionales de los recién nacidos, pudiendo cambiar de composición y volumen según el momento de la lactancia. 
 
Los lactantes amamantados tienen menor probabilidad de padecer enfermedades de tipo infeccioso. La leche humana representa un recurso perfecto para fortalecer el aún inmaduro sistema defensivo del lactante. 
 
El mero acto de la lactancia constituye una barrera física, limitando el acceso de agentes infecciosos ambientales que podrían llegar al lactante a través de los alimentos o los recipientes que deben contenerlos. La leche maternatiene el mejor envase para un alimento: el pecho de la madre. Es auto-regulable por el niño y evita los riesgos de contaminación y de errores en la preparación de las fórmulas artificiales. 
 
La leche materna contiene una gran variedad de factores bioactivos que confieren protección frente a infecciones y tienen propiedades antiinflamatorias, en especial las inmunoglobulinas (llamadas popularmente defensas).
 
Alimentar con fórmulas artificiales conlleva un mayor riesgo de padecer una serie de problemas, entre los que cabe destacar:
 
1. Riesgos infecciosos, inmunológicos y de mortalidad: incluso en países desarrollados, existe un mayor riesgo de padecer enfermedades respiratorias, otitis media, enfermedades gastrointestinales y asma y además son más graves, y el riesgo de hospitalización por infecciones respiratorias e intestinales aumenta. 
Hay más frecuencia de enfermedades alérgicas y de tumores malignoscomo los linfomas. Los prematuros no amamantados corren  más riesgo de padecer una grave enfermedad del intestino: la enterocolitis necrotizante.La muerte súbita es 7 veces más frecuente. Varios trabajos recientes demuestran un exceso de muertes entre lactantes no amamantados en países industrializados.
 
2. Riesgos nutricionales: la leche materna es el alimento de la propia especie. Todas las fórmulas artificiales tratan de imitar al máximo su composición sin acabar de conseguirlo enteramente. La leche materna es el modelo y también lo es la forma de crecer los niños sanos al pecho. Al año, los niños no amamantados son algo más gruesos y menos altos y tienen más riesgo de obesidad, incluso en la adolescencia. 
 
3. Riesgos para el desarrollo psicomotor: los lactantes no amamantadosobtienen puntuaciones menos altas en los test de desarrollo durante los primeros años, debido a la falta de numerosos compuestos específicos de la leche materna que favorecen el desarrollo cerebral y de los órganos de los sentidos, y a una menor interactuación e intercambio de estímulos entre madre e hijo.
 
4. Riesgos para la salud materna: la lactancia materna implica la continuidad de la hormona oxitocina en la madre. Esta hormona hace que el útero vuelva antes a su tamaño normal, con menos sangrado y menos anemia posparto. La lactancia materna favorece un espaciamiento mayor entre embarazos y más bienestar psíquico y físico con aumento de la autoestima materna y menor riesgo de depresión. La recuperación del peso tras el parto es más rápida en las madres que amamantan. A largo plazo, no amamantar incrementa el riesgo de diabetes tipo 2, cáncer de mama, cáncer de ovario, y de osteoporosis y fracturas tras la menopausia
 
5. Riesgos económicos: la alimentación de una madre lactante suele suponer la mitad del gasto de una fórmula artificial. Hay mayor absentismo laboral en los padres de hijos no amamantados, por padecer más enfermedades y aumento de los costes por visitas sanitarias e ingresos, así como más gastos de leche, biberones, tetinas, personal y biberonería en las maternidades de los hospitales. En definitiva, no amamantar tiene un mayor coste a nivel de la familia, del sistema sanitario y de la sociedad.
 
6. Riesgos ecológicos: derivados del hecho de ser la fórmula de sucedáneo un producto no natural que altera el medio ambiente en todas las etapas de su procesamiento: producción, distribución, consumo y reciclado de residuos. Las vacas destinadas para la producción de leche son criadas con pasto sobre tierra que puede haberse deforestado con este fin.Cada vaca consume más de tres toneladas de sustancia vegetal por año, por lo que precisa alrededor de una hectárea de pasto. Los abonos, pesticidas y herbicidas contaminan los acuíferos. Hay un importante gasto económico en fábricas para abonos y medicamentos para animales. Casi la tercera parte del metano total del mundo y la quinta parte del total de gases que contribuyen al efecto invernadero, es producido por la cabaña vacuna mundial a través de sus flatulencias. La energía consumida en transportar y procesar la leche de vaca y el volumen de cartón, metal y plásticos empleados en embalar y administrar biberones, tetinas y fórmulas artificiales, contaminan el planeta. 

Además, metales como el aluminio pueden contaminar la fórmula durante la industrialización: en un estudio hecho en Canadá las muestras de fórmula contenían 40 veces más aluminio que la leche materna.

Autor:

José María Paricio Talayero, pediatra, presidente de APILAM y subdirector médico del Hospital Francesc de Borja de Gandía (Valencia).
 
 Artículo extraído de: http://apilamblog.blogspot.com.es/

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