Investigación Cualitativa, ¿intrínsecamente ética?


cualitativaDada la creciente aceptación de la investigación cualitativa en enfermería en España, nos parece oportuno examinar a  las cuestiones éticas planteadas por este tipo de investigación. En Norte América, a lo largo de las últimas décadas se creó un mito de que toda investigación cualitativa es intrínsecamente ética o de muy bajo riesgo para sus participantes. En este editorial exploramos los orígenes de esta asunción y hacemos un análisis crítico del significado de tal enunciado.

Investigadores y metodólogos cualitativos en salud han reflexionado poco sobre las particularidades de la ética en la investigación cualitativa. El discurso actual está basado en la idea de que los métodos cualitativos son más humanos o moralmente superiores a los cuantitativos. Las expresiones utilizadas para describir la naturaleza ética del cualitativo son que es un método más humano, más holístico, menos intrusivo, menos fragmentado, que da más control a los participantes (ya no más “sujetos” del estudio). Algunos llegan a proponer que la participación en estudios cualitativos es inherentemente benéfica o terapéutica.

Primero, queremos explorar el origen de esta manera de comprehender la metodología cualitativa. Históricamente, la investigación cualitativa desarrolló una mirada hacia los fenómenos contextualizados, en una situación natural, donde las relaciones sociales pueden ser estudiadas en su cotidianidad. Nuestro argumento es que los investigadores creen que en los estudios cualitativos los participantes tienen mayor control de su rol en la investigación, en comparación a estudios cuantitativos, y que esta percepción hizo de la ética una cuestión secundaria para muchos.

Para fundamentar nuestro punto de vista, presentamos a continuación algunas de las características potenciales de la metodología cualitativa que pueden haber generado la noción de estudio “intrínsecamente ético” – métodos de colecta de datos, diseños participativos y política de producción de conocimiento explícita.

La observación y la entrevista son dos métodos de recogida de datos propios de la investigación cualitativa porque permiten explorar fenómenos de forma naturalista. Casi toda forma de observación para estudios cualitativos es participante, lo que quiere decir que los participantes están en su medio y es el investigador o investigadora quien negocia su acceso y aceptación por el grupo a ser estudiado. Las relaciones de poder en este caso están en cierta medida balanceadas porque, en teoría, el grupo podrá denegar acceso al observador o dificultar su tarea investigadora. Este nivel de interacción entre investigador y participantes parece ser suficiente para garantizar que los participantes tienen algún grado de control sobre el estudio.

La búsqueda de una perspectiva emic (el punto de vista del participante) está en la base de la utilización de un guión de entrevista semi-estructurado en estudios cualitativos. La investigación cualitativa quiere dar voz a los participantes para que hablen del fenómeno en estudio desde su experiencia y para hacerlo intenta dar libertad para que el entrevistado lleve el tema de la entrevista de acuerdo con su vivencia y conocimiento. Las preguntas, en general, con suficiente amplitud para que el entrevistado pueda traer su perspectiva personal a la cuestión, dan la sensación de protección contra la violencia simbólica que algunas cuestiones pueden representar para el entrevistado. Además, por una influencia del referencial psicoanalítico, existe la creencia en el área de la salud de que hablar sobre experiencias difíciles o no bien resueltas puede ayudar al individuo a elaborar sus conflictos referentes a esta vivencia.

La observación y la entrevista son estrategias de recogida de datos que pueden ser aliadas a diseños metodológicos realmente centrados en la participación (este tipo de diseño aun es poco frecuente en investigación en enfermería). El diseño participativo asume un cierto grado de envolvimiento de los participantes en la definición del estudio, es decir, miembros de una comunidad o grupo poseen algún poder de influencia sobre los objetivos del estudio, llegando en algunos casos hasta a ser considerados co-investigadores con el investigador principal. En la medida que el poder decisorio de los participantes aumenta, el estudio parece más inocuo porque el poder entre investigador y participantes esta compartido. La investigación-acción, por ejemplo, busca generar conocimiento al mismo tiempo que pone en marcha una acción concreta de cambio para un problema identificado colectivamente por los participantes del estudio.

Otra razón por la cual los estudios cualitativos son vistos como éticos es la contribución que han hecho al debate de la política de la producción de conocimiento. Con la búsqueda de rigor epistemológico, además de rigor metodológico, la investigación cualitativa ha impregnado el debate académico de perspectivas paradigmáticas como el feminismo, la teoría social crítica o el post-estructuralismo. Dentro de estas perspectivas teóricas, todo conocimiento generado es visto como una producción social y política y los investigadores son llamados a reflexionar sobre el impacto de su obra científica. Cabe preguntar, ¿en que proporción el conocimiento producido beneficia a distintos grupos o instituciones?, ¿a cuáles actores sociales tal conocimiento hace visibles o invisibles (como suele ser el caso de mujeres y minorías étnicas)?, ¿qué representaciones sociales genera sobre los participantes del estudio?, ¿qué influencia tendrá en políticas públicas?.

A respecto de esta búsqueda de equidad en el proceso de investigación, hay dos aclaraciones importantes que debemos hacer. En enfermería hay una fuerte preponderancia del paradigma fenomenológico en investigación cualitativa, que no tiene vinculación con esta perspectiva política de producción del conocimiento. Tampoco debemos olvidarnos que esta perspectiva emancipadora y de búsqueda de cambio social no es exclusiva de los estudios cualitativos. Los estudios cuantitativos pueden utilizar estos mismos referentes teóricos y una noción de ética más amplia.

A pesar de esta impresión no contestada de ética implícita, nuestra experiencia como investigadoras nos permite identificar muchas maneras por las cuales la investigación cualitativa puede faltar con la ética. Existen importantes cuestiones éticas en cada etapa del proceso de investigación: la manera como el problema es conceptualizado; la manera como las preguntas de investigación son formuladas; la manera como la muestra es seleccionada; la manera como colectamos y analizamos los datos; cómo son interpretados y representados como resultados; y la manera como los datos son difundidos y utilizados.

Los estudios cualitativos en salud son bastante utilizados para investigar temas sensibles de naturaleza física, emocional o existencial, tales como las cuestiones relacionadas con experiencias traumáticas, discriminación, violencia o sexualidad. Estas experiencias profundamente personales son expuestas al investigador que, dependiendo de la postura que asuma, puede ser un voyeur intelectual, llegando en mejores términos a un testigo que hace a otros conocer dilemas íntimos de la condición humana. Al elegir un tema sensible, deberíamos preguntarnos: ¿debe este tema ser estudiado por alguien?, ¿por este equipo de investigadores en particular?, ¿en este momento?, ¿con esta metodología?.

Los métodos de recogida de datos, como la entrevista y la observación, están basados en una relación de confianza entre investigador e investigados. El investigador se muestra como una persona amigable, que sabe escuchar, interesada, alguien con quien se pueden compartir informaciones de carácter privado, pero una vez terminadas las observaciones o las entrevistas el vínculo se deshace abruptamente. No sabemos cuáles son los efectos a corto y largo plazo de participar en un estudio cualitativo, pero sabemos que la entrevista es capaz de evocar ideas anteriormente no exploradas por el participante y que este proceso de reflexión no termina al final de la entrevista. Las discusiones informales durante la observación o las preguntas de una entrevista pueden desencadenar una toma de consciencia de aspectos anteriormente oscuros al participante.

Los diseños participativos, a su vez, están potencialmente cargados de problemas éticos. Si es verdad que los participantes tienen voz en decidir parcialmente los rumbos del estudio, también es verdad que el estudio tiene un investigador principal que muchas veces tiene una financiación para el estudio y que debe responder a los intereses de la agencia de financiamiento y a los objetivos de su carrera académica, entre otros. La forma como las relaciones de poder se establecen entre investigador y participantes puede ser autoritaria, siendo la titulación, la edad, el sexo del investigador fuentes de influencia, así como la manera de concebir la participación puede reducir a los participantes a ayudantes de investigación no pagados. No sólo los límites para la explotación económica son dudosos, sino que es muy delicada la cuestión de a quién pertenecen los datos colectados, la autoría del estudio y sus subsecuentes publicaciones. “Su historia, mi articulo” no parece ser una fórmula participativa de difusión de los resultados del estudio (pero suele ocurrir con mucha frecuencia). La justificación más empleada es que para “proteger” la identidad de los participantes no se les incluye como autores de publicaciones.

Este análisis sucinto ilustra la necesidad de un debate amplio y profundo sobre las particularidades éticas de la investigación cualitativa. Sería ingenuo seguir tomando todo estudio cualitativo como intrínsecamente ético. El carácter cualitativo de un estudio no garantiza su propiedad ética. La emergencia de la investigación cualitativa a lo largo de este siglo contribuyó para la expansión de nuestra concepción de ética en investigación. Entretanto, su mirada crítica hacia la ciencia tradicional y los métodos cuantitativos no se acompañó del equivalente ejercicio de auto-crítica. La investigación cualitativa debe ser constituida por un constante proceso auto-reflexivo para comprehender las implicaciones éticas que sus métodos pueden suscitar.

Autor: Denise Gastaldo, Patricia Mckeever
Licenciada en Enfermería, M.A., Ph.D.; Assistant Professor, University of Toronto, Canada

Fuente: Index de Enfermería [Index Enferm] 2000, 28-29:9-10 (edicion digital)

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